En un haras, organizar el parto empieza mucho antes de que la yegua muestre señales. La gestación equina ronda los 11 meses, pero puede variar bastante entre ejemplares e incluso entre preñeces de una misma yegua. Por eso, la fecha de servicio sirve para planificar controles y preparar el lugar, no para asegurar el día exacto del nacimiento. La salud de la madre, la viabilidad del potrillo y la intervención a tiempo dependen de un seguimiento veterinario y de saber reconocer cambios que requieren ayuda.

Del diagnóstico a la preparación del parto

Después del servicio, el veterinario define cuándo confirmar la preñez y cómo revisar su evolución; los controles ecográficos también permiten evaluar el desarrollo y, en etapas tempranas, detectar una gestación gemelar. Acordá con el profesional un calendario de revisiones según la historia clínica, la edad y la condición de la yegua. Si una intervención vulvar como la operación de Caslick forma parte de sus antecedentes, consultá con anticipación cómo y cuándo manejarla: no la modifiques por cuenta propia.

Durante la gestación, mantené una rutina estable, ejercicio apropiado y una ración ajustada a la condición corporal y a la etapa reproductiva. Vacunas, desparasitación y cualquier medicación deben decidirse con el veterinario, porque el calendario puede depender del historial de la yegua y de las normas sanitarias aplicables en Argentina. Para ordenar registros, controles y prevención, podés apoyarte en el plan sanitario anual del stud; y ante cambios de apetito, secreciones, fiebre, cólico o decaimiento, contactá al veterinario que conoce al animal.

En las últimas semanas, prepará un espacio tranquilo, limpio, seco y con buena cama; dejá a mano el teléfono del veterinario y una forma de trasladar a la yegua si hace falta. El desarrollo de la ubre, el relajamiento de la zona de la cola y la aparición de cera o secreción pueden acercarse al parto, pero no permiten predecirlo con precisión y algunas yeguas no muestran todos los signos. La guía de University of Minnesota Extension sobre cuidados y parto ofrece una referencia general para reconocer esos cambios; adaptá la preparación al entorno del haras y a la indicación profesional.

Durante el parto: observá y pedí ayuda sin demora

El parto se divide en tres etapas: una fase inicial de inquietud y contracciones, la expulsión del potrillo y la eliminación de la placenta. La segunda etapa suele ser breve y continua. Si se rompe la bolsa y no hay progreso rápido —o pasan alrededor de 20 minutos sin que nazca el potrillo— llamá de inmediato al veterinario; hacelo antes si ves una presentación anormal, sangrado importante, agotamiento marcado o una membrana roja y gruesa asomando antes del potrillo. No tires del potrillo ni intentes corregir su posición sin indicación profesional. El Manual Veterinario Merck sobre el parto en yeguas describe las etapas y sus señales; las complicaciones son una urgencia, no una situación para resolver con maniobras improvisadas. La placenta debería expulsarse dentro de las tres horas: si queda retenida, avisá al veterinario.

Después del nacimiento, mantené la calma y observá a la madre y al potrillo sin separarlos innecesariamente. Como guía práctica, se espera que el potrillo se pare durante la primera hora, mame durante las primeras dos y que la placenta salga antes de las tres horas; son referencias para detectar demoras, no motivos para esperar si alguno se ve débil o enfermo. El calostro —la primera leche, rica en anticuerpos— es clave y debe ingerirse pronto. Pedile al veterinario que revise a ambos y determine si hace falta controlar la transferencia de inmunidad. El recurso de Merck sobre cuidado perinatal de la yegua y el potrillo amplía estas pautas generales.

Para el equipo del stud, una lista simple ayuda: registrar la fecha del servicio y los controles, preparar con tiempo el lugar de parto, confirmar quién llama al veterinario y observar respiración, fuerza, postura y mamada del potrillo. Una yegua que no come, muestra dolor persistente o secreciones anormales también necesita evaluación. En la alimentación, evitá cambios bruscos y ajustá cantidad y calidad del forraje con asesoramiento profesional; podés repasar principios generales en esta guía de alimentación y cuidado del caballo atleta. La prioridad es el bienestar de la yegua y el potrillo: ante una señal de alarma, consultá sin demora y dejá las maniobras clínicas en manos de un profesional.